En esta píldora, Jiménez indica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido en la actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades CIE-11 la conducta sexual compulsiva como una categoría específica dentro del trastorno de control de impulsos, donde se incluye la pornografía.
Además, señala que se dan cuatro criterios para diagnosticar el uso problemático de pornografía:
- Uso altamente frecuente, excesivo y compulsivo de pornografía.
- Urgencia para involucrarse en el comportamiento con el objetivo de alcanzar o mantener un estado emocional positivo o escapar de un estado emocional negativo.
- Disminución del control sobre la conducta.
- Repetición de la conducta a pesar de las consecuencias adversas que derivan en un malestar personal significativo y dificultades funcionales.
Por otro lado, esta especialista en Medicina Familiar y Comunitaria ofrece recomendaciones para paliar esta problemática.
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