3 julio 2025

La primera línea estratégica del congreso profundiza en el corazón de la especialidad y la combinación de la calidad científica, la calidez humana y el compromiso profesional de esta. ¿Por qué se hace referencia a esta suerte de magia de la Medicina Familiar y Comunitaria?, ¿qué actividades destacadas forman parte de este eje temático?

Porque esa “magia” no es otra cosa que la capacidad única de nuestra especialidad para unir ciencia y humanidad, evidencia y vínculo, mirada clínica y escucha activa. La Medicina Familiar y Comunitaria no se limita a aplicar protocolos; se construye desde la relación con las personas, la comunidad y el territorio. Es una especialidad profundamente comprometida con la equidad, la continuidad y la atención centrada en lo que importa a los pacientes.

Este eje está presente en todo el congreso, pero se hace especialmente visible en actividades como el caso clínico interactivo del sábado por la mañana, que combina actualización científica y trabajo en equipo; en la mesa sobre longitudinalidad y compromiso profesional, que celebra el valor del acompañamiento a lo largo del tiempo; y en espacios como “Comunidad y salud mental” o “La consulta invisible”, que muestran cómo lo clínico y lo social se entrelazan en nuestro quehacer diario. También hemos querido rendir homenaje a referentes de la especialidad, recordando que esa magia no es casual: es el resultado de décadas de compromiso colectivo.

En una de las actividades previstas se hablará de la reforma radical que necesita la Atención Primaria. ¿Nos puedes avanzar qué aportará esta mesa y por qué se ha decidido programarla?

Esta mesa es uno de los puntos neurálgicos del congreso y se titula “La Atención Primaria necesita una reforma radical: propuestas heterodoxas para una nueva era”. Nace del convencimiento de que los cambios incrementales ya no bastan. El sistema arrastra una sobrecarga crónica, agotamiento profesional y estructuras ineficientes, por lo que necesitamos propuestas valientes, incluso incómodas, que nos obliguen a pensar de otra manera.

La sesión se abrirá con una intervención de Minna Johansson, médica de familia en el centro de salud de Uddevalla, una pequeña localidad de la costa oeste de Suecia. Minna compagina su labor clínica con la investigación en Cochrane Suecia y la Universidad de Gotemburgo, y lidera el Global Center for Sustainable Healthcare, una red internacional centrada en cómo hacer que los sistemas sanitarios sean más sostenibles para pacientes, profesionales, organizaciones y para el planeta. Su intervención —grabada y subtitulada para facilitar la comprensión— abordará con valentía algunas de las bases que sustentan las estrategias preventivas actuales en Atención Primaria. Lo que la hace especialmente valiosa es que sus investigaciones parten directamente de su experiencia clínica diaria: “Mi objetivo es contribuir a una atención más sostenible a partir de los problemas reales que enfrentamos mis pacientes y yo”, suele decir.

Tras su exposición, la mesa continuará con intervenciones breves de profesionales referentes con visiones heterodoxas, que tratarán temas como la desburocratización, los modelos alternativos de gestión como el EBA, el liderazgo de enfermería o las posibilidades reales de reforma desde una perspectiva institucional o política. Moderará Rafa Bravo, con su mirada crítica e incisiva.

La sesión está diseñada para agitar conciencias, provocar reflexión y abrir posibilidades. Esperamos que sea un auténtico revulsivo para quienes aún creen que cambiar la Atención Primaria es posible.

Otro de los ejes temáticos se centra en el autocuidado profesional. ¿Por qué es tan importante abordar cuestiones como la prevención o el burnout en el congreso?

Porque no hay Atención Primaria sostenible sin profesionales cuidados. Venimos de años muy duros, con una sobrecarga estructural que ha dejado huella emocional y física en los equipos. El burnout ya no es una amenaza futura, es una realidad cotidiana. Por eso, en este congreso hemos querido dar un paso más allá y poner el autocuidado profesional en el centro, no como algo accesorio, sino como una necesidad organizativa y ética.

 

Hemos programado actividades específicas como el “Gimnasio emocional”, que se celebra el sábado y propone entrenar habilidades para afrontar el desgaste, o la sesión “Cómo sobrevivir siendo tutor”, centrada en quienes acompañan la formación de nuevos residentes

 

También hay talleres sobre conciliación, gestión del tiempo y espacios para la pausa activa y la conexión personal. Queremos que el congreso sea no solo un lugar de aprendizaje, sino también de reparación, de reconexión con el sentido profundo de lo que hacemos.

La cita en Madrid tampoco se olvida de la inteligencia artificial. ¿Cuáles son los retos más importantes que crees que trae esta tecnología a la especialidad y a la Atención Primaria?

La inteligencia artificial está entrando con fuerza en todos los ámbitos de la salud, y la Atención Primaria no puede quedarse al margen. Pero tampoco puede subirse a esa ola sin reflexión. El reto está en incorporar esta tecnología sin perder la esencia de nuestra práctica: la relación humana, el juicio clínico, el conocimiento contextual del paciente. La IA puede ayudarnos a priorizar tareas, analizar datos complejos o mejorar el diagnóstico precoz, pero también puede reforzar inercias burocráticas, ampliar desigualdades o desplazar nuestra autonomía si no se implementa con sentido crítico.

Por eso hemos programado una mesa específica el jueves por la tarde titulada “IA en Atención Primaria, ¿oportunidad o amenaza?”, donde debatiremos estos dilemas con una mirada profesional, ética y realista. Queremos abrir un espacio donde se hable no solo de lo que la IA puede hacer, sino de lo que debe hacer, y en qué condiciones. Porque la tecnología no puede ser un fin en sí mismo; tiene que estar al servicio de una atención más humana, más eficiente y más justa.

El programa también pone el foco en aspectos clínicos y de carácter práctico, como la ecografía clínica, la dermatoscopia o las intervenciones breves en consumo de riesgo de alcohol. ¿Cómo crees que estas herramientas ayudarán a los y las asistentes a mejorar su día a día en consulta?

Porque uno de los objetivos del congreso es que lo aprendido se traduzca en mejoras tangibles desde el primer día en la consulta. Por eso damos tanto valor a los contenidos clínicos prácticos. La ecografía clínica permite tomar decisiones más informadas en el momento, evitando derivaciones innecesarias. El dermatoscopio, cuando se usa con formación adecuada, mejora el diagnóstico precoz en lesiones cutáneas. Y las intervenciones breves para consumo de alcohol, basadas en evidencia y fáciles de aplicar, pueden tener un impacto enorme en salud pública desde la consulta.

Estas herramientas refuerzan la autonomía clínica del profesional de familia y optimizan el tiempo y los recursos, algo esencial en un contexto de alta demanda. Además, su uso genera mayor confianza del paciente en la capacidad resolutiva de su profesional de referencia. En el congreso se abordarán a través de talleres de habilidades y sesiones interactivas que permiten practicar, preguntar y compartir experiencias reales. Queremos que cada persona se lleve algo aplicable a su realidad asistencial.

Habrá espacio también para ponerse las gafas violetas en una mesa que aborda cómo llevar una consulta libre de violencia de género. ¿Esta es una realidad habitual en personas que acuden a la Atención Primaria? Además, tiene un formato lúdico, de gymkhana.

Sí. La violencia de género es una realidad más frecuente de lo que muchas veces se visibiliza, y la Atención Primaria es una puerta de entrada clave para detectarla, abordarla y acompañarla. Pero también sabemos que no siempre contamos con las herramientas, el tiempo o la formación suficiente para hacerlo con seguridad y sensibilidad.

Por eso hemos diseñado una propuesta innovadora que va más allá de la teoría: una gymkhana violeta, que tendrá lugar el viernes por la tarde. Se trata de una actividad participativa y experiencial en la que las personas asistentes recorrerán distintos escenarios simulados, con situaciones clínicas que ilustran barreras, oportunidades y buenas prácticas en la atención a víctimas de violencia de género.

El objetivo es múltiple: sensibilizar, formar, activar y empoderar. Queremos que los y las profesionales salgan con más seguridad, más capacidad de escucha y más conciencia del impacto que tienen sus palabras, sus gestos y sus decisiones. La mirada violeta no es un complemento, es parte de la calidad asistencial.

¿Qué innovaciones trae el programa y el congreso en Madrid?

Muchas, tanto en contenidos como en formatos. Este congreso no solo actualiza conocimientos clínicos, sino que también innova en cómo se comparten y se viven. En cuanto a contenidos, hemos incluido temas emergentes como la inteligencia artificial en la consulta, la salud planetaria, el autocuidado profesional, o las nuevas formas de gestión en Atención Primaria. Son cuestiones que responden a los retos actuales de nuestra práctica y del sistema.

En los formatos, hemos apostado por la participación: sesiones interactivas, habilidades gran formato, simulaciones, debates heterodoxos, y propuestas como la gymkhana violeta o el Gimnasio emocional, que rompen con lo tradicional y generan experiencias que se recuerdan y se integran.

Además, hemos dado voz a perfiles diversos, desde residentes a referentes históricos de la especialidad, pasando por enfermeras, gestores y pacientes. Queremos que sea un congreso vivo, que refleje la riqueza de la Atención Primaria, y que inspire a quienes la sostienen día a día en condiciones complejas.

¿Qué dirías a aquellos y aquellas profesionales que están pensando en enviar sus comunicaciones al congreso?

Que no lo duden. Este congreso es un espacio pensado para compartir, visibilizar y reconocer el trabajo que se hace en consultas, centros y comunidades. Toda experiencia, investigación, innovación o reflexión aporta valor, y muchas veces lo que parece pequeño en un entorno local puede inspirar a otros a nivel nacional.

 

Hemos hecho un esfuerzo para que las comunicaciones científicas tengan protagonismo real: no solo en las sesiones orales y de pósteres, sino también en los espacios sinérgicos con grupos de trabajo, en los itinerarios temáticos y en actividades de networking. Queremos que quienes envían sus comunicaciones se sientan parte activa del congreso, no meros observadores

 

Presentar una comunicación es también una forma de reconocerse a una misma, a un equipo, de poner en valor lo aprendido. Y este congreso —como la especialidad— se construye con cada aportación. Así que, adelante.

¿Qué destacarías de Madrid como enclave escogido para celebrar el encuentro nacional de la semFYC?

Madrid es una ciudad con una red de Atención Primaria potente, diversa y comprometida, lo que la convierte en un escenario natural para un congreso como este. Es una capital con historia en la defensa de la medicina de familia, con profesionales que han impulsado cambios y que siguen sosteniendo la atención comunitaria con gran vocación.

Pero, además, Madrid ofrece una infraestructura excelente, como el Palacio Municipal de Congresos, que nos permite desplegar un programa ambicioso con comodidad y accesibilidad. Es una ciudad bien conectada, que facilita la llegada desde todos los puntos del país.

Y por supuesto, está el componente emocional y cultural: Madrid es acogedora, vibrante, abierta, perfecta para el reencuentro, para compartir conocimientos... y también para disfrutar tras las sesiones. Queríamos que este congreso fuera una celebración de lo que somos, y Madrid es un lugar inmejorable para ello.

Por último, desde tu experiencia profesional y personal, ¿cómo describirías la asistencia al Congreso de la semFYC?

Como una experiencia transformadora. No es solo un congreso científico, es un reencuentro con nuestra vocación, un espacio donde recordamos por qué elegimos esta especialidad y por qué seguimos apostando por ella, incluso en los momentos difíciles.

Cada edición es distinta, pero siempre hay algo que se repite: la energía que se respira, las ideas que nacen en los pasillos, el reconocimiento mutuo entre colegas, la posibilidad de aprender de otros y también de verse reflejado. Asistir al congreso de la semFYC es cargar pilas profesionalmente, emocionalmente y políticamente. Es volver a casa con más ganas, más herramientas y más esperanza. Y eso, en el contexto actual, es muchísimo.

Te recordamos que hasta el 17 de julio puedes inscribirte al Congreso de la semFYC con la cuota más económica.