Esta herramienta, desarrollada por el colectivo PROCC, interrelaciona de forma sencilla cuatro dimensiones clave: alimentación, actividad física y descanso, relaciones sociales y sostenibilidad. La propuesta parte de una mirada crítica sobre cómo las estructuras sociales y los sistemas de producción condicionan nuestra forma de vivir, de relacionarnos y de cuidar nuestra salud.
La pirámide combina referencias de la Estrategia NAOS y de la Fundación Internacional de la Dieta Mediterránea con una nueva cara centrada en la salud emocional y las relaciones sociales. Esta última incluye recomendaciones prácticas, como mantener contacto diario con personas fuera del núcleo de convivencia, participar en actividades grupales o reducir las interacciones virtuales superficiales. En conjunto, el recurso transmite que lo más saludable para las personas es también lo más sostenible para el planeta, articulando así el enfoque biopsicosocial con la perspectiva ecosocial.
El uso de la pirámide ya se ha extendido a distintos contextos comunitarios: escuelas, actividades de calle, grupos de alimentación y ejercicio físico, o espacios de formación para profesionales. Su carácter visual, accesible y adaptable ha demostrado ser eficaz para sensibilizar sobre los determinantes sociales de la salud y para generar reflexión sobre cómo pequeños cambios cotidianos pueden tener múltiples beneficios: caminar al comercio de proximidad, por ejemplo, puede mejorar la actividad física, reducir la huella ambiental y favorecer las relaciones sociales.
Además del acceso libre al recurso en www.piramide.procc.org, se recomienda acompañar su implementación con una evaluación cualitativa que recoja expresiones y percepciones de las personas participantes en torno a los cambios experimentados, el nivel de comprensión de las recomendaciones y la normalización de formas de vida poco saludables.
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