9 julio 2025

La publicación destaca que a pesar de que la publicidad de los cigarrillos electrónicos asegura una reducción del 95% del riesgo en comparación con el tabaco convencional, la evidencia científica actual matiza esta visión. En esta línea, los autores, de acuerdo con revisiones de múltiples artículos científicos, indican que, si bien estos dispositivos podrían asociarse con una morbilidad aproximadamente un 20% inferior a la del cigarrillo tradicional, su uso combinado o dual (e-cig y tabaco convencional) aumenta el riesgo hasta en un 30%, lo que contradice la percepción generalizada de menor peligrosidad. 

Por otro lado, el artículo pone de manifiesto que el impacto ambiental de estos productos no puede ser ignorado. Los residuos electrónicos derivados de su uso representan actualmente dos tercios de los metales pesados presentes en los vertederos, en un contexto en el que las colillas de cigarrillos están disminuyendo. La complejidad del reciclaje de estos dispositivos y la limitada infraestructura para su correcta gestión refuerzan la necesidad de establecer políticas restrictivas, incluida la prohibición de su comercialización, como medida preventiva de salud pública y protección ambiental. 

Una falsa alternativa al tabaco convencional 

Los autores también subrayan que los cigarrillos electrónicos no son una alternativa segura al tabaco convencional. Así, sus efectos en la salud respiratoria, cardiovascular, inmunológica y oral son parecidos a los del tabaco y, en muchos casos, preocupantes. Estos se han asociado al incremento del riesgo de infarto, ictus, EPOC, asma y otras patologías, tanto en adultos como en población prenatal, donde se ha observado un aumento de complicaciones como parto prematuro o bajo peso al nacer.  

Además, el impacto del vapeo va más allá de la salud individual. Existen riesgos por explosiones, quemaduras y contaminación del aire en interiores similares a los provocados por el humo de tabaco, y persiste una preocupante falta de evidencia robusta sobre su efectividad en la cesación tabáquica, con múltiples estudios influenciados por conflictos de interés. Un contexto en el que se refuerza la necesidad de regular estos productos con los mismos criterios que los tratamientos farmacológicos, desaconsejando su uso recreativo.  

La posición de la semFYC, en consonancia con las principales sociedades científicas internacionales, es clara: los dispositivos de liberación de nicotina no son una herramienta válida ni segura para dejar de fumar

 

Una amenaza también para la salud planetaria 

Este artículo especial también resalta cómo los cigarrillos electrónicos generan un impacto ambiental importante lo largo de todo su ciclo de vida: desde su producción hasta su eliminación. Son dispositivos que contienen componentes electrónicos —baterías, resistencias, plásticos— que se desechan con mayor rapidez que otros aparatos electrónicos, generando residuos peligrosos difíciles de gestionar. Los cartuchos, con restos de nicotina y aditivos tóxicos o poco estudiados, suponen un riesgo potencial para el medio ambiente, especialmente para los ecosistemas acuáticos.  

Asimismo, los vapores emitidos por los e-cigs contienen partículas finas, metales pesados y compuestos orgánicos volátiles en niveles similares o incluso superiores a los del humo del tabaco, contribuyendo también a la contaminación atmosférica

En otro orden de cosas, la proliferación de dispositivos desechables, incentivada por su bajo coste y la permisividad regulatoria, agrava este problema. Estos productos no cuentan con un sistema legal de reciclaje y presentan riesgos añadidos de explosión e incendio en su eliminación, y la filtración de metales como plomo, cadmio o níquel, tanto al medio ambiente como a los líquidos de vapeo, supone una amenaza directa a la salud humana y animal.  

Los firmantes exponen que la gestión de estos residuos en países de renta baja, donde se exportan mayoritariamente, plantea un desafío ético en términos de justicia ambiental y equidad en salud global, y aducen que, desde la semFYC, es imprescindible apostar por la prohibición de los dispositivos desechables y la creación de sistemas de recogida y reciclaje adecuados para los reutilizables, como parte de una estrategia integral de salud pública y sostenibilidad. 

Este artículo especial ha sido elaborado conjuntamente por integrantes del Programa de Salud Planetaria y el Grupo de Abordaje al Tabaquismo de la semFYC.  

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