En primer lugar, Astier remite a un estudio realizado por la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) y la Fundación FIDISP, que evalúa el estado actual de la cultura de seguridad del paciente entre los equipos de Atención Primaria del Sistema Nacional de Salud en España. El estudio, basado en un cuestionario validado por el grupo de trabajo de la semFYC y adaptado de la Agencia de Calidad e Investigación de EE. UU., compara los datos actuales con los obtenidos en 2011.
Los resultados muestran una disminución en la percepción global de seguridad del paciente: mientras en 2011 el 93% de los profesionales valoraba positivamente los procedimientos de seguridad en sus centros, en 2024 esta cifra ha descendido al 80%. La carga de trabajo sigue siendo el punto más crítico, con un 51% de respuestas negativas. En contraste, destacan positivamente el trabajo en equipo y el seguimiento de los pacientes.
Astier subraya que existen diferencias importantes entre los distintos perfiles profesionales: los no sanitarios y quienes realizan guardias o llevan menos de un año en el centro tienden a percibir mejor la cultura de seguridad. Además, las comunidades autónomas que cuentan con planes estructurados de calidad y unidades de apoyo muestran mejores niveles de percepción en seguridad del paciente.
El segundo informe analizado corresponde a un estudio de la Oficina Regional de la OMS para Europa. Basado en encuestas a 53 países europeos, revela que solo el 30-32% cuenta con planes de calidad y seguridad del paciente. También se identifican debilidades comunes como la escasa representación de los pacientes en los órganos de decisión, la gran variabilidad en la inversión en salud (entre el 4% y el 22% del gasto público), y una insuficiente digitalización en la mayoría de los países.
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