28 mayo 2025

Desde la semFYC, queremos recordar que la convocatoria de plazas MIR ha significado un enorme compromiso para la Medicina Familiar y Comunitaria, pues es la especialidad con mayor número de plazas ofertadas y elegidas, consolidando su papel esencial en el Sistema Nacional de Salud (SNS). 

Con una oferta que multiplica por 18 la media del resto de especialidades, que cuadruplica las plazas de Pediatría (segunda en el ranking con 518 plazas) y quintuplica las de Anestesiología y Medicina Interna, la Medicina Familiar y Comunitaria se reafirma como la columna vertebral de la atención sanitaria en nuestro país. 

Frente al discurso alarmista sobre las plazas vacantes, los datos muestran una realidad bien distinta: miles de aspirantes manifiestan su interés por esta especialidad.  Durante todo el proceso de elección —incluso durante los primeros días— nuestra especialidad se ha situado sin duda en la mitad superior de la tabla de especialidades más elegidas y, a medida que algunas especialidades agotaban sus plazas disponibles, la Medicina Familiar y Comunitaria se situaba entre las diez más escogidas. Por tanto, pedimos, un año más, que lectura no se reduzca a un simple recuento y, en lugar de eso, se pongan los datos en su contexto real. 

Sin embargo, no queremos dejar llamar la atención, de nuevo, sobre la necesaria lectura contextualizada de los datos; forma parte de nuestra responsabilidad con el Sistema Nacional de Salud hacerlo.  

Además de marcar el punto de inflexión registrado este año, a ojos de esta sociedad, cabe destacar también un dato que, a menudo, pasa inadvertido: la enorme cantidad de incomparecencias que se han producido durante todo el proceso de elección. Estas incomparecencias pasan a convertirse en la “especialidad” más elegida. Es necesario que tanto los gestores de la Administración y el Ministerio de Sanidad como las especialidades médicas e instituciones docentes, incluyendo al Conferencia de Decanos de Medicina, inicien una reflexión sosegada sobre este elevadísimo volumen de incomparecencias registradas. 

A la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, como al resto de especialidades y al conjunto de personas que se preocupan por el futuro de nuestro Sistema Nacional de Salud, nos preocupan especialmente dos elementos estructurales sobre las implicaciones futuras: por una parte, el desajuste entre la oferta y la demanda, que se aleja de las verdaderas necesidades del SNS; y por otra, la falta de medidas adecuadas para responder a la tasa de reemplazo de todas las especialidades en los próximos años. 

Nuestro Sistema Nacional de Salud deberá dar respuesta, a medio y largo plazo, al aumento de patologías crónicas y al envejecimiento de una población frágil y con multimorbilidad. La respuesta a esta coyuntura pasa por un enfoque generalista y no por una visión hiperespecializada. En el futuro serán necesarios más especialistas con esta orientación. 

La situación que vive la elección de especialidad en España no es única. En todo el mundo, en países con un perfil similar al nuestro, se están produciendo procesos similares. Tanto en Países Bajos como en Canadá se han aumentado las plazas de formación en residencias especializadas en Medicina Familiar y Comunitaria ante las futuras necesidades del sistema. 

Desde la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria pedimos la activación de medidas dirigidas a poner en valor las vocaciones y las perspectivas de futuro de la Medicina Familiar y Comunitaria. Por ello, solicitamos: 

  1. Una estrategia nacional que visibilice la importancia para el sistema y el abordaje de los problemas de salud de la población de la Medicina Familiar y Comunitaria a través de campañas de sensibilización y promoción a todos los niveles. Es necesario destacar el impacto positivo que la especialidad aporta a la salud de la ciudadanía y las oportunidades de desarrollo profesional que ofrece, apoyadas con tiempo, espacios y recursos debidamente asignados.   
  2. El impulso de la especialidad en la Universidad. Lo que no se conoce, no se elige. Desde la semFYC proponemos la incorporación de una asignatura obligatoria de, como mínimo, 6 créditos ECTS en los planes de estudio de Medicina, así como prácticas clínicas en centros de salud docentes, para acercar la realidad de la práctica de la Medicina Familiar y Comunitaria al alumnado desde el inicio de su formación y de forma presente durante los 6 años del grado.   
  3. La implementación urgente de una estrategia de gestión que garantice el relevo generacional ante las jubilaciones previstas en los próximos cinco años. Este relevo debe acompañarse de la implantación de un modelo asistencial de futuro, donde el especialista en medicina se enfoque en las cuestiones clínicas que le son propias, reforzando la visión de equipo en cooperación con los y las profesionales de enfermería y del personal administrativo sanitario.   
  4. La puesta en marcha de un plan estratégico específico para las plazas de difícil cobertura, tanto para las plazas de especialista del SNS como para las de residente. Es necesario que estas plazas promuevan y faciliten el desarrollo personal y familiar, ofreciendo beneficios reales en conciliación, arraigo y medidas económicas.   
  5. Dotar a las Unidades Docentes y los centros de salud que acogen a las y los futuros especialistas de recursos suficientes en cantidad y calidad a fin de poder contar con equipos de formadores potentes y con recursos. Es imprescindible que las Comunidades Autónomas doten de medios y recursos a los centros que permitan aprovechar todo su potencial.  

Para cerrar, desde la semFYC solo nos queda dar la bienvenida a las y los nuevos residentes que pasarán cuatro años en nuestra especialidad, deseándoles todos los aciertos y un futuro brillante en el ejercicio de la especialidad más bonita del mundo.  Estamos seguros de que las unidades docentes les recibirán con los brazos abiertos y se esforzarán al máximo para darles una formación de calidad.